martes, 5 de octubre de 2021

Relato de un sueño loco


 Me encuentro caminando, siento que voy con apuro, pero a su vez con calma, estoy seguro que reconozco el paisaje que me rodea, las montañas, la carretera sin asfaltar, el cantío de las aves que a su vez me distraen con su cantos, a lo lejos se escucha el canto inconfundible de un turpial y me digo;

- hace tiempo que no escuchaba uno

 
Continuo la caminata que l llegar a una curva con una fuente de agua, la cual reconozco de inmediato, allí mis padres construyeron una capilla a la Virgen, aunque estoy seguro que no estaba en ese camino, bueno aquí doy un salto y cruzo el riachuelo para terminar parado en el patio de la casa de mis abuelos maternos, desde donde se aprecia todo Guaraque, me quedo contemplando esa vista, en ese momento me digo

-Estoy soñando, solo puedo estar soñando porque no recuerdo haber viajado de Buenos Aires a Guaraque, son al menos por tierra unos treinta días de viaje y por aire, contando que consiga vuelo a Caracas, De caracas Mérida, en Mérida consiga un auto con gasolina para ir a Guaraque al menos son cuatro días, después de esos cálculos me repito, es un sueño.

Ahora consiente que es un sueño, también estoy claro que en los sueños pasan cosas que no podemos controlar así sepamos que estamos soñando, ingreso a la casa por la puerta de siempre, al lado derecho eternamente la máquina de coser de mi abuela, siempre estaba allí, lo recuerdo de mi infancia casa tarde que visitaba esa casa, ella estaba alii cociendo.

Como es costumbre, pase a la cocina donde siempre había café para todo el que llegaba, esperaba conseguir a mi abuela trasteando en la cocina, pero no fue así, en su lugar sentados a la mesa se encontraban una serie de personajes sin sentido, que solo por lo fantástico de su existencia únicamente podría soñarlo yo.

En la cabecera un anciano, con ropa gris, piel como de papel arrugada, sus dedos no tenían uñas, y lo ojos no se lograban ver, estaba leyendo un libro, cuando curioso el nombre de inmediato supe cuál era y me llamo la atención que estuviera leyendo eso, pero de inmediato note que yo lo conocía, era el anciano que habla a través de las paredes de mi relato el visitante y me dio la impresión por el libro que tenía que leía ese mismo relato.

Unas sillas mas allá, me encontré con dos muchachas idénticas, aunque se vestían diferentes, la una llevaba ropa para primavera y la otra una especie de traje espacial, sin duda supe que eran Valeria y valentina, que en si son la misma persona en dos dimensiones diferentes, también pertenecen a uno de mis historias publicada en Facebook y aun en la mesa de trabajo para concluirla.

Del otro lado de la mesa, aun creo que más fantástico porque no lo conocía, pero al perecer el a mi si por su forma de saludar, un joven entusiasta con un cuaderno en mano y no paraba de escribir, me acerque un poco para intentar leer lo que escribía, pero una voz  que  me  movió muchos sentimientos me interrumpió

-¿Te preparo café?

Era la voz de mi abuela, me di vuelta de inmediato para verla y me encontré en un desierto, donde no existía arena, pero era desierto porque lo único que se divisaba a lo largo eran piedras, todo era de piedra, quería caminar y el cuerpo me pesaba, tuve la sensación que estaba cargando piedras y en segundos me vi arrastrando una carretilla con rocas, estaba bastante pesada, por ahí me agote y tire la carretilla dejándola caer.

Comencé a correr sin sentido para alejarme de la carga lo más que pude pero cada vez que miraba atrás, la carga estaba detrás mío, por no mirar al frente me tropecé y caí.,..

…dio un salto y estaba en mi cama

 

Que sueño más loco…tratare de pintarlo.

 

Danny ramirez


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