El Elefante del parque
Sigue alli!-fue mi primer pensamiento al entrar al parque-.
Puedo decir que tenia mucho años sin visitar este parque a pesar de haber vivido siempre en el barrio, de niño lo visitaba con frecuencia.
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Un dia mi padre me presento al elefante del parque, aun recuerdo sus palabras ese dia cuando cumplia siete años
.- Este es el elefante de parque- lo señalo con la cabeza- lleva aqui muchos años, de niño siempre que podia venia para tratar de ganar el reto.
-cual es el reto Papá?
-Subir hasta su cabeza y deslizarse sin caerse hasta la cola, muy pocos lo han logrado
- y tu lo lograste?
-Un par de veces
Despues de esa tarde lo intente durante años, cada sabado por la tarde pasaba horas en el parque trepaba por las piernas, me agarraba de las orejas, me caía escalando por su lomo, fue dificil, he de confesar que solo lo logre una vez en toda mi infancia y esta ha sido una de las experiencias mas gratificantes de mi vida.
Su cabeza gigante con la trompa levantada, esa espalda que soportaba hasta veinte niños sobre ella, la cola que da un salto de al menos un metro y medio del suelo para mi era toda una aventura, entrar corriendo al parque y escalar su piernas, sostenese de los colmillos hasta llegar a la espalda e intentar subir a su trompa.
Lo empujones era normales, la lucha por quien llegaba primero o quien se resbalaba menos formaban parte del dia a dia de nuestra infancia.
Hoy no se si otros padres recuerdan al elefante, a pesar de mis cuarenta años lo recuerdo con emocion, siempre alli a pesar de lluvia y el verano cada vez que paso frente al parque los recuerdos de mi infancia vienen a mi.
Mi hija cumplio siete años, la observo como cuelga de esos colmillos, rie salta en su espalda y trata de llegar a la punta de la trompa.
Sus sonrisas alimentan mi existencia, todo vale la pena por verla sonreir y al igual que mi padre desde lejos pero siempre cerca la vigilo.
Su tamaño es impresionante, su presencia da sombra a casi una cuarta parte del parque, aun los niños corren hacia el para subirlo, es mejor que ir al patio de juegos.
Cuando me retire llevando en los hombros a mi hija agotada de saltar y escalar, le di una mirada deseando que sus ramas sigan brindando sombra, su grueso tallo y sus raices inmenzas siguen recibiendo niños por miles de años, que nunca sea derribado el elefante del parque.
Danny Ramirez
7/11/2019

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