sábado, 20 de julio de 2019

Abstinencia











A esa hora de la mañana  de ese día inolvidable, los dedos me picaban y sentía una puntada en los hombros que comenzaba a endurecer los músculos de mis hombros, eran las  primeras señales de la ansiedad, las reconocía todas las mañanas a esa hora,  señal indicadora  de que debía encender un cigarro.

Llevaba en mi mochila, una caja de veinte unidades de mi marca favorita  y un encendedor que me regalaron hacía mucho tiempo, eran los fieles acompañantes a cualquier lugar, desde hacía veinte y seis año fumaba y reconocía las señales que mi cuerpo emitía cada vez que necesitaba fumar.

Continúe caminando por la avenida intentando distraer mi mente de sus deseos,  concentraba  mi atención a edificios, murales,  autos, avisos en  cualquier cosa que me ayudara a olvidar la señales  que sentía, al poco rato sentí la picazón  en el cuero cabelludo,  la presión de mi cuerpo comenzaba con sus ataques desesperantes, uno de ellos el tic nervioso que me hacía  acariciarme el cabello cada cierto tiempo.

La mañana seguía transcurriendo,  el cuerpo me picaba y el dolor en los hombros del estrés era insoportable, en los labios se inició el hormigueo  que me indicaba que estaba en el punto máximo de resistencia, dirigí la mirada a mi bolso donde  estaba la caja de cigarrillos que compre al salir de mi casa, aun se encontraba sin abrir, tome un dulce de los que guardaba para esta ocasión y que tenía semanas sin tocar, lo lleve a mis boca para  calmar la ansiedad que me invitaba  a  fumar.

Cuando llego la hora de almorzar ya me había comido unos cuatro caramelos, me estiraba cada cinco minutos, me traqueaba los dedos  hasta el punto que solo lo hacía para hacer algo, entre en Netflix mientras almorzaba para continuar en mi plan de distraer mi cuerpo de algo que se convirtió en una necesidad básica desde hacía veintiséis años.

Transcurrí la tarde como un animal enjaulado, el dolor de espalda continuaba en aumento, todos los músculos del cuerpo se encontraban tensos, el café no  funcionaba por más que ya llevaba una jarra, me concentraba en mi trabajo, revisando las carpetas para archivar, después me dedique a preparar un programa, buscaba algo para concentrar mis sentidos y dejar de sentir  la necesidad de destapar la caja de cigarrillos, el día paso el estrés se acumuló, creo que mis ojos ardían y sentía las venas la frente saltar.

Al terminar mi jornada me despedí casi corriendo, no quería pasar tiempo pensando en desear fumar mientras estaba en la parada  esperando  la  llegada del colectivo, decidí caminar hasta el subterráneo diez cuadras me despejarían los deseos de fumar.

Las manos me hormigueaban, las venas saltaban, los labios me pedían un cigarrillo, ya los dulces no servían, el dolor en la espalda era insoportable los músculos que rodean los omoplatos eran como piedras que presionaban contra los nervios que cruzan los hombros, el dolor de  cabeza comenzó en los la base del cuello sentí como los tendones se volvían rígidos armando un especie de once en la nuca se expandió de atrás hacia adelante hasta brotar en las venas de mi frente, vas a morir me gritaba el subconsciente, soy tu salvación me gritaban los cigarrillos

Al llegar a casa me tome un ibuprofeno y prepare café estaba por explotar, sentí  bajar el sabor de la cafeína por mi garganta esperando como siempre con su olor y sabor un relax total, decepcionado esta vez no  llego, dando vueltas como un tigre enjaulado termine duchándome con agua muy fría, sentí como cubría mi cuerpo, lo empapaba todo, algunos músculos desde relajaron otros como si supieran la estrategia se contrajeron salí exhausto
-Estás loco – me dije- ¿Quién se enfrenta en su sano juicio a veinte y seis años de vicio?, no todas las batallas se pueden ganar.

Camine directo a mi mochila de donde saque la caja de cigarrillos que había comprado en la mañana, solo con verla mis cuerpo comenzó  a prepararse y tome el encendedor que se encontraba en la cocina,  me encamine al patio rompí el sello sacándole la bolsa plástica asegurada por una cinta roja, seguidamente levante la tapa de cartón para desprender el papel plateado que cubría los cigarrillos y los vi, allí estaban veinte unidades  de cigarrillos  que desprendían un olor a cielo,  prepare  el encendedor y  separe un cigarrillo de la caja dispuesto a llevarlo a mis labios, le pondría fin al día infernal que había pasado, pensándolo con sinceridad

- ¿Qué bien tenia causarme tanto dolor?- me pregunte-

Mientras contemplaba el cigarrillo en mis manos  me respondió

-No tiene ningún sentido, hacer lo que estoy haciendo, - me dije a mismo mientras jugaba con el encendedor-.

 Me senté en el patio contemple las estrellas, listo para  disfrutar ese cigarrillo, sería el primero del día pero estoy seguro me sabría a gloria.

Pase unos minutos contemplando el  cigarrillo que tenía en mi mano  quería encenderlo pero no me animaba, algo no me dejaba, supuse que era la tensión y me levante tome mi libro de notas y comencé a escribir,  supuse desde el principio que todo era  el estrés y que si como siempre encendía el cigarrillo mientras leía o escribía la tensión y los males pasarían

Las letras salieron como siempre, viaje por un mundo distinto mientras relataba  las aventuras de la rana y el hipocornio, la tensión se fue y el cuerpo se relajó completamente la tensión en la espalda desapareció, mi ojos dejaron de arder y el dolor de cabeza se perdió,  mi cuerpo se sentía completamente relajado, descansado, me levante  dejando el encendedor y el cigarro sobre la mesa ambos sin usar.

Han pasado los días,  el cigarrillo desapareció de la mesa y el encendedor también, la caja ya no viaja en mi mochila y cada noche me siento a escribir algunas líneas, deje de roncar y respiro mucho mejor, ahorro. Ya no tengo estrés, ni tensión.

La tentación sigue allí en los momentos de presión laboral  o de soledad y aburrimiento,  ha sido una experiencia compleja pero seguimos adelante cada día paso a paso poco a poco.

jueves, 4 de julio de 2019

Recuerdo de una Marcha


Caminaba por la gran avenida, la gente caminaba a mi lado mayoritariamente desconocidos, pero todos unidos con una misma idea, cuando miraba alrededor podía observar las banderas de las organizaciones políticas, de las asociaciones civiles, de los sindicatos, más  adelante con una bandera nacional como escudo marchaban los dirigentes de la universidad, acompañados de algunos líderes políticos, marchábamos unidos  éramos casi un millón de personas llevábamos como destino la fiscalia.

Hacía tiempo que no pasaba por allí pero la imagen de ese edificio gris y tétrico, donde ejercía el cargo una mujer sin moral, cómplice de los más atroces crímenes que se habían ejecutado en el país, fabricante de testigos y pruebas falsas para inculpar a la dirigencia opositora y a sus familias, ese era nuestro destino aquella tarde, la intención pedirle la libertad de los presos políticos.

La marcha continuaba a carreras en algunos momentos, dando saltos en otros, se escuchaba música se siente la alegría, yo no estaba en la cabecera, andaba más por el centro, cerca tenía un grupo que cantaba a coro un vieja consigna pero que seguía muy vigente en ese momento:

…..Viva la U …..Viva la U …..Viva la U

Fuera la Bo… Fuera la Bo….Fuera la Bo….ta Militar…

Libertad … Libertad

De vez en cuando, enviaba algún mensaje de texto a mi compañeros, nos disolvimos como esas cosas que pasan unos querían ir delante otros más atrás, sin embargo manteníamos el contacto, todos bien llegaban las confirmaciones, seguía caminando sacaba de vez en vez agua de mi mochila para refrescarme, el corazón me latía con alegría, me contagiaba de las consignas, también contaba como todos los que marchábamos aquella tarde.

Llegando a mitad de la gran avenida la marcha se hizo lenta, todo se fue pausando, las alertas del instinto saltaron algo venia mal, me adelante hasta encontrar donde subirme para mirar hacia adelante, un mensaje de texto me ahorro el esfuerzo.

..Militares tienen trancada la avenida, nos reunimos adelante.

- Ok respondí  - y continúe avanzando, Carlos se me acerco al poco rato-

-No nos van a dejar llegar

-Tenemos que intentarlo,-Nada se pierde, además los diputados están con nosotros

-Si nada se pierde- concluyo Carlos-.

No habíamos avanzado tres cuadras cuando ya el grupo estaba casi completo, a los pocos minutos

-Jose venia de regreso  desde el frente, el grupo lo vio y se detuvo para escuchar las novedades

-Están dando discurso al ejército, invitándolo a ser democrático, pero el sargento que está a cargo tiene cara de sapo, eso no va a dar el brazo a torcer, tomo un megáfono y grito nombren un comisión la marcha no puede avanzar.

-no creo que salga comisión de aquí –comente- vamos a tener que buscar otra vía

- No todo está cerrado devolverse es complicado, lo mejor va a ser seguir avanzando

-Sabes que eso terminara en lo de siempre- señalo Marcos, metiendo sus dedos gordos en una riñonera que siempre cargaba  y mostrando lo que parecía un arma-

Seguimos discutiendo que hacer, ya estábamos bastante cerca de para ir viendo el desenlace, la dirigencia política hablaba señalando la ala gente y exigiendo el derechos a llegar con la marcha a destino, el ejército seguía inamovible  repitiendo que se nombrara un comisión, esa era la escena de toda la semana, nosotros queriendo avanzar y ellos parándonos, teníamos todos los días llegando a un punto para luego hacer protesta pacífica , la gente se estaba aburriendo aunque ahora que lo veo desde otro ángulo creo que muchos preferían eso.

El sonido seco de un disparo silencio todo, apenas logre ver un el tubo metálico cayendo en medio de la multitud, seguido de muchos más que salían de las tanquetas, el ardor en la garganta acompañado de las lágrimas era inconfundible ¡gas pimienta¡ , todo comenzaron a correr pero las bombas caían por todas partes atrapándonos en medio del mar de gases,  como pude abrí mi mochila y saque la botella con vinagre que siempre cargaba conmigo y un pañuelo ya con ese en la nariz comencé a abrirme paso hacia delante, la marea de jóvenes y adultos que se tiraban al suelo por no poder avanzar el grande, fue una ráfaga los disparos se detuvieron, el ejército esperaba que se dispersara el gas para evitar envenenamiento, pero para algunos alérgicos a la pimienta ya era tarde muchos estaban desmayados, algunos intentaban reanimar con pañuelos de vinagre, ya otros llevaban a los desmayados lo más lejos posible de los gases, al frente se había iniciado una batalla, piedras contra perdigones y gases, no volví a ver  a mi grupo pero todo teníamos capucha, necesitábamos avanzar así que me sume a la contienda con mi resortera.

Fuimos avanzando mientras los militares retrocedían solo unos pasos, luego arremetían e intentaban recuperar el espacio, éramos unos cincuenta los que batallábamos más atrás los diputados observaban y mucho más atrás los marchistas, pasaron las horas el ejército retrocedía poco a poco nosotros avanzábamos, el sol de divisaba bajando por el horizonte, recuerdo que me separe del frente, encendí un cigarrillo y observaba, en un momento todo se tornó confuso, se escucharon  disparos  provenientes de  algún sitio, los gritos inundaron el aire,  alguien caía de golpe, corrí hacia donde se encontraba el herido, mas disparos, rugieron algunas motos, nunca alcance a llegar al herido

..¡Asesinos! ¡Asesinos!

Gritaban las personas mientras escapaban,  sentí el cuerpo arder a medida que avanzaba luego me encontré en el piso, cerré los ojos

Es lo último que recuerdo hace meses de eso, no volví a ver a mis compañeros, no sé nada de nadie solo que en estas paredes blancas, con este frió y esta luz que nunca se apaga, no sé si es de día o de noche, si estoy vivo o si estoy muerto



Nota.

en honor a todos los ciudadanos venezolanos que salen cada día a luchar por la libertad de Venezuela

Artículos Populares