jueves, 30 de mayo de 2019

El Demonio y la Novicia


La iglesia era del estilo barroco, con grandes figuras talladas en sus puertas de madera, vitrales que le daban un efecto luminoso y colorido a los altares de los distintos santos, el piso aún  tenía la  cerámica de hace más de mil años cuando fue construida, bancas de madera, altar de mármol pulido, con sus veinte metros de nave central, hacía sentir al inmensidad del universo  cualquiera que caminara por ella, en el cielo raso se pintaban las tentaciones de Jesús en el desierto  y su bautismo en el Jordán

La Novicia oraba con fervor pidiendo fortaleza para su fe, paz a su alma para vencer de las tentaciones  humanas, además de  la capacidad de amar al prójimo, sus hábitos negros y blancos resaltaban de la soledad de la catedral a esas horas de la mañana que no habían feligreses y la paz era total

-¿Me enseñas a amar? - dijo el demonio a la novicia-.

Ella se sobresalto al escuchar una voz a su lado  que rompió la total soledad y calma existente, era un hombre de traje oscuro   se encontraba sentado a su lado, sus facciones eran atractivas, ojos claros, bien peinado, el aire se impregno de olor extraño que hacia juego con los inciensos creando un ambiente estimulante sin embargo se sentía la maldad,  lo rodeaba con una especie de energía que la perturbaba  haciendo sentir su cuerpo lujurioso y su alma indefensa.  Lo miro con desconfianza, ¿cómo pudo entrar sin que lo sintiera llegar?, la iglesia continuaba sola por lo que la novicia busco su fe en lo profundo de su espíritu aspirando llenarse de fortaleza ante las tentaciones

-Solo conozco el amor al prójimo- respondió ella mirando al altar- no sé del amor carnal, si a eso te refieres no puedo enseñarte eso.

-Yo tampoco sé del amor carnal sin embargo, jamás lo he probado, ni sentido- respondió el demonio con melancolía -  si empezamos por amar al prójimo quizás más adelante  podremos aprender juntos todos los tipos de amor.

Corría una leve brisa fría en el ambiente que apagaba las velas y los sirios uno a uno,  la  luz en los vitrales  cambiaba lentamente por la posición del sol, dándole un tomo más vivo a la edificación
-Puedo enseñarte lo que se amar al prójimo, no necesito conocer otras formas de amar  estoy consagra por votos de castidad

-¡La cruel tortura¡  -exclamo con un tono afligido - ¿cómo amas al prójimo si te niegas a amarte a ti misma?

-Yo me amo- argumento la novicia algo indignada - no sé qué quieres decir con eso de que me niego a amarme a misma

-Le niegas a tu alma sentirse bien, dices amar al prójimo pero te castigas a ti misma prohibiéndote la paz que el cuerpo te pide- dijo el demonio intentado mostrarse erudito- nunca podrás amar a otros así
La novicia miro a su alrededor, la catedral parecía esplendorosa con sus luces, la calma no  se había roto más que por su conversación,  a pesar de esa calma ella sentía que  algo se estremecía dentro cambiado  su fe, ya no se encontraba tan segura dudaba repitiéndose así misma si no me amo ¿jamás podre amar a otro?

- Me estas engañando todos los demonios engañan, es su naturaleza - lo señalo con el dedo- no me harás pecar puedo resistir las tentaciones

-Yo nunca miento o engaño- dijo el demonio ofendido- que los demás te castiguen y te torturen diciéndote que ser feliz es pecado, no es mi culpa, es típico ocultar la verdad

-¿Cual verdad?-pregunto curiosa-

El demonio deambulo unos minutos frente al altar antes de responder, con su miraba parecía que le traspasara los hábitos  logrando  ruborizarle las mejillas a la novicia quien se sintió descubierta en su íntimo secreto.

- Que Dios se ama tanto a si mismo que hizo al hombre a su imagen y semejanza  y su hijo amado se amaba tanto que tenía seguidores para ser amado – le susurro el demonio-

-¡oh¡ hereje- vocifero la novicia grito la novia alejándose - como osas hablar así de señor,  que dio su vida para lavar nuestros pecados, la máxima muestra de amor.

-Y fue una muestra de amor excelente-dijo el demonio con admiración mientras detallaba el cristo del altar-, ¿pero en vida? Acaso no se amó y amo a otros.

-¿no sé a dónde vas con esto? ¿Qué quieres decir? Explícame –suplico la novicia-

- Solo  quiero demostrarte lo que significa el amor-le dijo el demonio aproximándose más a ella- Imagina que vas por un camino polvoriento con un sol abrazador y te consigues un demonio herido maltratado tirado en el camino ¿Qué harías?

La novicia se quedó en silencio durante un rato considerando su respuesta, el demonio aprovecho el momento para  retomar su recorrido r por la catedral para regresas y tomar asiento nuevamente  a su lado tomándola de la mano.

-¿Lo pensaste?- pregunto con un voz suave, casi como un insinuación-.

-No sé qué haría – respondió con sinceridad la novicia- es un demonio, es pecado en esencia si lo ayudo se recuperaría y seguiría haciendo pecar, si no lo  ayudo sería una pecadora,  ¿qué harías tu si fuera al contrario?

El demonio sonrió antes de contestar, distraído acariciando la mano suave y delicada  de la joven,  que sentía deseo de soltarse y a su vez quería continuar así sintiendo el calor de la piel ajena que la hacía sentir especial para alguien

-Seguiría mi naturaleza,  soy egoísta y solo busco mi placer  seguro seguiría de largo por eso  quiero cambiar, quiero ser el buen samaritano que se detiene a ayudar a un alma herida y torturada, estoy seguro que tú me puedes enseñar a ser buen samaritano.

 Le beso suavemente los dedos al terminar de hablar produciéndole un escalofrío  que corría por su piel erizándola y así  el infierno nació dentro de ella

-No sé si pueda- respondió afligida la novicia -creo que no soy una buena samaritana, estoy segura que te dejaría herido en el camino

El demonio el abrazo acariciándole el cabello con ternura, tocándole suavemente la palma de las manos, la catedral se sentía fría sin embargo ella tenía calor después de un rato el demonio hablo:

-Eres un alma herida y torturada por tu sacrificio, abandonada  en el camino del bien sin ninguna fortaleza para defenderte de los buitres y villanos, solo tienes el deseo amar a otros pero no sabes cómo hacerlo porque no has aprendido a amarte

-¿Me dejaras abandonada en el camino?- dijo sollozando-

-No- le susurro el demonio colocando sus manos en su rostro acercado sus labios a los de ella- te sanare las heridas de tu tortura y tendrás fortaleza para continuar este duro camino

-Ayúdame- pidió la novicia-enséñame a amarme

 El demonio la beso por uno segundos,  tomo su  mano y caminaron por la catedral compartiendo besos en cada columna, acariciando su rostro, su cuello con besos suaves y pecaminosos, entraron en la sala de la pila bautismal, decorada con escenas de juan bautista predicando que se iluminaban con candelabro antiguo dándole esa aura celestial y de abadía al espacio, el demonio coloco la tranca de madera

Se acercó a la novicia, nervioso pero ansioso  y se fundieron en un beso, que le despojo a ella los hábitos  dejando su cuerpo desnudo al descubierto y  a él su traje, el demonio recorrió su cuerpo suave mientras la besaba descubriendo e incendiando cada centímetro.

 Ella  con sus manos acaricio despacio  todo el cuerpo del demonio incluyendo sus alas mientras sentía como el infierno la consumía,  él la cubrió con sus alas y  ambos se entregaron a descubrir la  libertad de la pasión humana desconocida hasta ese instante.

El  demonio aprendió ese día  porque el ser hombre hace todo por  el amor de su pareja, ella entendió porque Adan y Eva perdió el paraíso  y porque amarse físicamente es un pecado. Las horas pasaron hasta que el fuego del infierno que emanaba de sus cuerpos los consumió

La novicia despertó en su habitación de tres metros por dos ubicada en el lado oeste del convento,  adornada solo con cristo de madera en la cabecera de su cama y una pequeña mesa donde colocar la biblia y el rosario. Estaba sudada, desnuda, su pijama se encontraba rota en el piso, su piel tenía marcas del amor recibido y la sensación de estar satisfecha de ese apetito prohibido, el demonio ya no estaba se marchó.

¿Lo extrañaría? Se preguntó durante un minuto, las campanas anunciaron  la hora de la oración en el templo  se vistió y salió en silencio para orar por el alma de ese samaritano que la rescato de la torturarte castidad.



miércoles, 8 de mayo de 2019

ODIO


     



Te transforma sin pensar
Tu personalidad hará cambiar
Al final no te reconocerás
¿Quién soy? Te preguntaras

Soy el mismo, responderás
En esa idea insistirás
Hasta que en un segundo
¡Oh he cambiado! Exclamaras

En ese segundo notaras
Que hiciste cosas que no apruebas
Que dejaste se deja de ser uno
Cuando él de la mente se apodera

Tus pensamientos oscuros afloran
Cuando su mirada en si se posa
Dejando salir el veneno
Que naturalmente en nosotros reposa

De ti debes temer
Descubrirás que los demás también
Que eres capaz de cosas hacer
Solo por satisfacción y placer

Estarás entre dos mundos
Uno común y otro profundo
Una con luz y otro oscuro
Salir de allí será muy duro

Te sentirás como  una flor
En un gran pantano
Creciendo hacia donde sale el sol
Soñando con verdes prados

Solo  el amor podrá liberarte
De sus garras arrancarte
En el mundo real insertarte
Y las heridas sanarte

Buscar el amor será complicado
Él no te dejara salir bien librado
La constancia será importante
Sin ella no lograran hallarte

Cuando estés libre veras
Lo peligroso que es
Mirarlo a los ojos,
Nos puede  perder

Es un demonio fuerte
Que llevamos dentro
Luchando por gobernarnos
En cualquier momento

Sus ojos son vacíos
No tiene corazón
Si piel esta reseca
Le falta mucho amor

Sus manos son garras
Igual que sus pies
Tiene colmillos filosos
Y cabello no tiene

Lo llaman odio popularmente
Y es muy peligroso
No es buen consejero
Siempre ha sido orgulloso

No te dejes atrapar
O difícil será escapar
Protégete con el amor
Que siempre te ha de rodear

El de hermanos y amigos
El de parejas y amantes
El de hijos y sobrinos


Siempre lleva el amor por delante

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