Sentado en el sofá de la sala
apoyado sobre el espaldar de madera
hojeaba el primer libro que le, su tapa dura con un dibujo extraño y el
título en el lomo la leyenda círculo de
lectores, casi todos los libros de mi casa decían eso, era como un club del que
mi padre era miembro.
Al abrirlo me trasporte a esa
época de adolescencia en especial a esa
tarde cuando movido por la curiosidad y el aburrimiento tome ese libro,
existían muchos más títulos pero este era llamativo, es posible que me
influenciara el hecho que trasmitirían la película el domingo.
Los domingos día de misa, un gran almuerzo, reunión familiar y
televisión donde trasmitían series de hacía mucho tiempo en uno de los canales
luego películas repetidas y alguno que otro estreno, nunca faltaba la de terror
a las nueve pm, en mi casa con un solo televisor en el cuarto de mis padres no
existía la más mínima posibilidad verla, creo que eso me llevo a la biblioteca
y a este libro.
Aquí casi veintiuno años después
tenia de nuevo el libro y me sentía nervioso, siempre me impresiono mucho luego
de leerla, recuerdo como me perdí una tarde entre sus páginas y termine
escapando de mi cuarto aterrorizado
cuando visualice una escena que fue tan real y yo andaba tan concentrado que
el miedo pudo en ese momento, pase
varios días si poder mirarlo lo deje guardado en la biblioteca, luego atacado como un adicto sufriendo de
síndrome de abstinencia tome valor, me
encamine a la biblioteca y lo termine, años más tarde cuando vi la película,
recordé la lectura en la escena que me dio pavor y le comente a mis amigos si
quieren sentir miedo lean el exorcista.
Ese experiencia leyendo me trasporto
un mundo para mi desconocido, en mi casa existían al menos unos mil libros de
los cuales por lo menos trescientos eran novelas, unos cien cuentos y el resto
lo conformaban los libros de la Universidad
Nacional Abierta donde mis padres estudiaban, los programas educativos
del Ministerio de educación de cada grado usados por mis padres para preparar
clase, una enciclopedia Salvat y el libro gordo de petete como le decíamos al
diccionario gigante. En una esquina la colección de periódicos que tenía al
menos diez años y todas las semanas le sumaban dos o tres ejemplares
Me convertí en adicto en ese
mundo que me permitía viajar, conocer personajes, historias y sus muchas
versiones, hoy esa biblioteca sigue en casa a unos cinco mil kilómetros de mí,
tiene menos libros yo tengo conmigo algunos otros se perdieron en el tiempo,
mientras comienzo a leer las primeras líneas de esa novela, recuerdo a mi padre con su cabello gris, los ojos brillantes, esa aura de respeto infinita y la sonrisa que
surgió en su rostro cuando me encontró
leyendo un sábado por la tarde del mes de agosto
-Ve despacio, que si los lees con
calma se disfrutan más- me aconsejo-.
-Voy tratar- conteste sin despega
los ojos del libro-.
Lo escuche marcharse como cada
sábado a recorrer el pueblo y pasarla con sus amigos, reconozco que tenía razón los libros si uno va despacio los
disfruta más.
Danny Ramírez
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