martes, 23 de abril de 2019

El Visitante II






Del otro lado todo era gris, parecía que el mundo hubiera perdido su color

Se dio vuelta para ver a su acompañante pero se encontraba solo frente a una pared, su acompañante lo observaba con una sonrisa

-espero que disfrutes la estadía – le dijo el visitante- seguro yo disfrutare de tu vida
-Nooooo- grito desesperadamente mientras golpeaba la pared-.El extraño visitante le dijo adiós con la mano, marchándose, él se quedó allí atrapado en una habitación sin color, sin energía que simulaba más a un calabozo, no podía dejar de moverse se encontraba desesperado

-Tengo que calmarme – ser dijo así mismo-, debo calmarme para lograr salir de aquí

El abrumador silencio no lo dejaba pensar, le costó un poco adaptarse a la poca luz y la falta de color del lugar sentado en el suelo sintiéndose como un preso cualquiera no dejaba de mirar el piso y pellizcarse para despertar de esta pesadilla, las horas fueron pasando en el reloj de su antigua habitación la cual podía detallar desde donde se encontraba. 

El visitante no había regresado desde que lo abandono en ese sitio, el silencio era cada vez más fuerte al punto que opacaba cualquier ruido. 

-¿Dónde estoy?– se preguntó en voz alta-

- En el Infierno seguramente _se contestó así mismo- intentando darse una explicación.

-El Infierno es muy caliente- dijo una voz de algún lado- aquí está muy frió sin embargo te aseguro, que el cielo tampoco es

La voz que atravesó las paredes rompiendo todo silencio lo saco de sus trance haciéndolo caer en cuanta que no estaba solo, se escuchaban las carcajadas de una voz chillona y de mucha edad que hacía eco en sus paredes.

-¿Quién eres?, ¿dónde estás?- grito dando vueltas en la copia de su cuarto- sin lograr ver a nadie más.

-¿Quién soy? Preguntas- respondió la voz- Eso no es importante en cambio ¿quién eres tú?, si lo es.
- ¿Para quién es importante?, yo sé quién soy, pero aún no se ¿quién eres?

Algo se removió en alguna parte parecía hojas viejas de papel seguido de aturdidoras carcajadas que resonaron en todas partes para luego detenerse 

-Tenemos el mismo dilema –decía la voz medio divertida- el problema está en que no se si eres de nosotros o de ellos, y si eres de ellos no vivirás mucho entre nosotros.

La misteriosa voz se silenció, en ese momento se dio cuenta que estaba en su cuarto pero sin color, un cuarto si vida y que por la única ventana podía ver su cuarto real.

-Me convertí en mi reflejo –pensó aterrorizado- soy uno de ellos….

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