Al abrir los ojos se dio cuenta
que se había quedado dormido, por lo que pudo ver había mucha gente a su alrededor paseando por
la sala, tomando café o té no recordaba cómo llegó a ese sitio, pero era evidente que por la razón
que fuese en shock.
Por un lado podía ver a algunos
de sus amigos riendo suavemente, otros intranquilos con los ojos rojos, todos
en general bastante tristes, también pudo
ver pasar a la carrera algunos de sus familiares sin duda desde donde se
encontraba sentado divisaba en el otro salón un ataúd.
-¿quién sería el difunto?- se preguntó
para sí, a la par que se sentía avergonzado por haberse quedado dormido-.
Se levantó de la silla para
buscar su esposa para conversar así se pondría
al día.
- Es posible que fuera algún pariente
– fue lo que se le ocurrió cuando logro ver a sus hijos mayores en la puerta
bastante triste y algunos de sus sobrinos por el otro lado del salón-.
En el otro extremo de la sala donde estaba la máquina de café, se encontraba su hermana también tenía la cara
llorosa, seguramente algún familiar falleció.
Miro el ataúd desde donde estaba
lo separaban unos veinte pasos comenzó a
avanzar con intención de salir de duda y presentarle sus respetos al difunto, saludaba con la cabeza a quienes le miraban, se
encontraba seguro que todos lo vieron
durmiendo por lo que prefería no hablar con nadie de momento, aunque la gente también
le ignoraba bastante, lo estarían creyendo un desconsiderado.
En su avance al féretro trataba de acordarse
de que había pasado, seguía sin entender cómo se quedó dormido si él siempre
era muy juicioso y comedido, su último recuerdo era en el taxi que tomo para ir al trabajo
-
A parque central, por favor- le dijo al taxista
al subirse-.
-
Bien – respondió el chofer-
El auto avanzo por la avenida los
símbolos, mientras revisaba su maletín buscando
los documentos para la reunión, no sabía cuánto tiempo paso cuando sintió que disminuía
la velocidad, un semáforo pensó y siguió en los suyo la reunión era importante,
el sonido del celular lo interrumpió
estaba seguro que lo guardo en el traje así que comenzó a buscarlo, el auto seguía detenido, se escucharon voces afuera.
Desde allí su mente estaba en
blanco, dedujo que la llamada era una emergencia y eso lo altero, entro en
shock e inconscientemente le dijo al taxista a donde ir, la pregunta que era: ¿qué
noticia podría ponerlo así?
-Una tragedia eso era seguro –se contestó-.
Ahora le parecía notar que no veía a su otro hermano por allí o tal vez su madre o su esposa
-Dios las cubra - exclamo-.
Era evidente que fue un familiar,
incluso lograba ver cerca del ataúd un
grupo de familiares reunidos, él se acercaba con la intención de ver a quien consolaban para
salir de dudas, cerca estaban las
coronas de flores que adornaban el lugar
tenían los nombres de varias empresas, la mayoría eran clientes suyos, también las de
la familia y alguna otra de los conocidos, se ve que era popular el familiar
muerto.
Se acercó al grupo donde se
escuchaban las frases:
-Tienes que ser fuerte, tus hijos
te necesitan- escucho decir a su compadre Juan-.
- Él era bueno, aunque trabaja
mucho- expreso una de sus tías-
-Fue tan inesperado – comento otro
familiar-, un atraco, este país se lo llevo quien lo trajo.
-Al final le dispararon por
dispararle – comento un conocido-.
Se abrió paso entre los
familiares que le ignoraban, para acercarse a la ver la viuda que por las palabras de todos era una mujer la que lloraba en el asiento, cuando logro tenerla de frente su asombro le congelo el tiempo, era su esposa
a quien consolaban, miro de reojo el ataúd, los pies le temblaron, por primera vez se percató que tenía la ropa
sucia con algo carmesí, avanzo los tres pasos que lo separaban del ataúd,
cuando estuvo al frente se obligó a
mirar bajando la vista para encontrándose
consigo mismo vestido de negro con las
manos cruzadas sobre el pecho con un rosario y una nota firmada por el mismo
que decía.
-Ve en paz
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