jueves, 17 de enero de 2019

El Ultimo Dia



Podría decirse que era un día normal, el sol salió a la hora de costumbre, el café, tenía el mismo sabor. Sus hijos lo saludaron, con el mismo cariño de cada día, nada parecía cambiar, nada en el ambiente decía que fuera a ser el último día.

Siempre pensó que su ultimo día sería diferente, que existiría una pista o algo que le hiciera darse cuenta que no tendrías un mañana, pero este era normal, aunque él no sabía aun, que moriría al anochecer.

Asistió a su trabajo como todos los días, con el estrés de siempre, pensó en que su esposa llevaba tiempo pidiéndole que buscara otra cosa y él se negaba, el almuerzo como todos los días estaba bueno y sin sal.

Lo único diferente en todo el día resulto ser, que mientras caminaba al trabajo, pudo ver una golondrina, faltaban mucho meses para el verano, no es que fuera extraño, pero en el tiempo que llevaba por esa zona, más de cinco años nunca le paso, hasta ahora, una buena anécdota que comentar a la noche pensó, sin darle mucha importancia al hecho.

Planifico su tarde como todos los días, así siempre tenía claro que hacer al salir del trabajo, calculo que si terminaba todo a las cinco estaría listo para irse, en su lista incluía llamar a su amigo para cenar el viernes, comprar carne y pollo, para la despensa, caminar media hora, para rebajar, ir a la plaza a jugar ajedrez y ver un capítulo de su serie en Netflix, conversar con su esposa y su hijos, darse un baño y dormir cerca de las doce.

Los conflictos de la tarde fueron pasajeros, hasta que entro aquella llamada, el cliente estaba iracundo e imposible de contener, fue un fracaso total a pesar de todos sus esfuerzo, perdió una venta que se encontraba casi lista, por un error de procedimiento, la compra se había adelantado algo más de cien mil pesos invertidos, era un problema, de eso no cabía duda. Sintió el calor en el rostro y en el cuello, las mejillas ardiendo, las venas de la cabeza le saltaban, todos signos de que le subió la tensión, a eso le acompaño, el corazón acelerado y el pequeño pero constante dolor que le indicaba el arritmia cardíaca. Tomo agua trato de relajarse pero no lo consiguió, asumió el conflicto y hablo con su jefe.

fue una conversación difícil, la conclusión era su culpa y tendría que pagar la inversión o conseguir quien la comprara, el problema radicaba en que era un producto tan especifico que sería difícil encontrarle un cliente, cien mil pesos, por Dios tres meses de trabajo perdidos, los ahorros de dos años, volvió a su oficina con el rabo entre las piernas, decaído emocionalmente, termino todo lo pendiente y se fue.

Caminaba pensando en una solución, no sabía qué hacer, se le ocurrió llamar de nuevo al cliente, para ofrecerle un acuerdo, mañana seguro estaba más calmado, era cosa de pensarlo bien, con esa idea, llamo a su amigo, quedaron para cenar el viernes, compro la carne y el pollo y se fue a casa, nunca llego.

Caminaba rumbo a la parada, comenzaba a oscurecer, el cielo se tornaba naranja, la brisa era suave y fresca, allí esperando que cambiara a verde. Le sorprendió un fuerte dolor en el pecho, un trueno exploto en su cabeza, la luces se apagaron, se desplomo, el dolor paso solo, quedo el vacío…


Su familia lo despidió con mucho amor y sus amigos como un héroe.


….siempre pensó que su ultimo día seria especial, diferente…..




Danny Ramirez / 2019

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